martes, 7 de octubre de 2008

Joan Margarit

Cada mañana cuando me levanto, pongo la radio para tomar contacto indirecto con la realidad. Poco a poco, a la vez que me desperezo voy escuchando esas voces familiares que por primera vez este verano eché de menos. De lunes a viernes me gusta la voz de Carles Francino y sus colaboradores, sobre todo el inigualable con la lengua, Luis del Val.

Hoy me ha sorprenido mucho una noticia, el Premio Nacional de Poesía se lo habían concedido a Joan Margarit. ¡Qué curioso! he pensado (porque no suelo hablar sola), hace unos meses lo coconocí, escuché de su propia voz su poesía y me gustó, nunca había oído antes hablar de él. Acudió a Quesada, se enfrentó a un nutrido grupo de estudiantes, les leyó parte de su obra y consiguió captar su interés. Eso sí que me impresionó.

Margarit fue cálido, cercano, comunicativo, bromista..., se los metió en el bolsillo como pocos y consiguió que los chicos no dejaran de hacerle preguntas, no hizo falta "romper" ningún hielo, todo fue espontáneo. La primera pregunta que le hicieron fue al grano (los adolescentes al contrario que nosotros no tienen pudor en decir lo que todo el mundo sólo piensa): ¿por qué dedicó tantas poesías a su hija muerta?". Margarit contestó a esta y a otras preguntas "reales". La transcendecia, el proceso creativo, la imporancia del arte y el resto de bobadas se quedaron a un margen. Válgame dios.
Cuando acabó, el poeta se mostró muy sorprendido con los chicos, recordaba pocos institutos en los que la lectura de sus poemas había dejado tanta huella y destacó su buen comportamiento. Fue un orgullo para nosotros, qué queréis que os diga.
Me alegro que le hayan dado el premio a alguien tan "real" para mí. O que no esté a punto de palmarla. Os dejo un poema, podéis encontrar más en su página web:http://www.joanmargarit.com/Index.htm


TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO

Es de ciudades cultas nuestro sueño,

con música y cafés hospitalarios,
la majestad de un puerto y estaciones de hierro y de cristal
con los trenes bruñidos por la noche
y por la lluvia, por la misma lluvia
que nos arrulla en un pequeño hotel
o desde las ventanas de un museo.
Hay lugares tranquilos al amparo
de grandes árboles, gente educada
,callada, bien vestida, librerías
donde los ojos vagan mientras cae la tarde.
Tantas ciudades a las cuales

debimos haber ido, amada mía.
La luna sale tras aquellos puentes
de hierro de los años
en los que fue cambiando nuestra ley.
Desde entonces el tiempo es una lluvia
que nos inunda como a los tejados.
Pero en la luz del patio están los templos
de mármol blanco y travertino de oro.
Y por las calles de pequeños pueblos
encontramos estucos color tierra,
fastuosos, esgrafiados por el viento.
La casa del balcón posee aún
luz de conversaciones y refugio,
y cuando de los dos quede uno solo
,tendrá por compañía los recuerdos,
la hiedra y el ciprés hasta encontrarnos
en las ciudades de este sueño.

1 comentarios:

David dijo...

Pues no me había enterado todavía... Me da enorme alegría. Es uno de mis poetas favoritos. Y además de que sus poemas son buenos, los lee muy bien. Yo he estado en dos o tres de sus lecturas y siempre me ha impresionado su forma de leer de pie, su voz potente y modulada.
En fin, buena elección, desde mi punto de vista.
Uno de mis poemas favoritos de Margarit:
http://drinkinggaseosa.blogspot.com/2006/06/con-versos-joan-margarit_17.html