martes, 6 de octubre de 2009

LOS INTERESES CREADOS

Dos personajes sin un duro están a punto de dormir una noche en la calle. El más
espabilado de ellos decide inventarse una nobleza, prestigio y fortuna que, por supuesto, no tiene. Con esta vida de embuste consiguen engañar a un posadero, que esa noche les permite alojarse en su venta. A partir de aquí, la bola de nieve del engaño va creciendo, arrastrando a su paso a todos los personajes, que se mueven siempre dentro de la falsedad, la ambición y la apariencia. Unos no tienen dinero pero sí mucha fama, otros lo tienen y buscan codearse con esos famosos. ¡Cuánto se parece esto a lo que vemos día a día en la televisión!

"Y en ella visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos, como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición; tiran unos de sus pies y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, matan con violencia. Pero entre todos ellos desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna: el hilo del amor, que a los humanos, como a estos muñecos que semejan humanos, los hace parecer divinos y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone las alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno y no puede acabar cuando la farsa acaba".

Esta obra de teatro la escribió Jacinto Benavente hace aproximadamente un siglo; como los buenos libros de literatura, lo que cuenta de modo tan lúcido está vigente en cualquier momento, porque aún sigue reflejando las miserias humanas como un limpio espejo. Merece la pena leerla, en serio.

1 comentarios:

leles dijo...

Al leer este post, y hablando de farsas, me he acordado de Golfus de Roma y el liante esclavo, que en cada ocasión que tiene de desliar el entuerto, agranda más y más la bola, todo por mantener y conseguir sus intereses. No sé hasta qué punto te gusta este estilo de comedia-absurdo (yo no te encajo en ella, quizá me equivoque, pero creo que no coincidimos).

Y por otro lado, ya más profundamente, me pregunto hasta qué punto somos fieles a nuestra personalidad y forma de ser, o si por el contario hemos creado una imagen-espejo para que los demás nos vean de una determinada forma que no refleja lo que realmente somos (hablo de mí misma, me lo cuestiono a menudo, espero e intento no tener dos caras).

Muchas gracias por la reflexión, amiga