DICCIONARIO DE CINE 1ª PARTE
Bueno, yo creo que ya está bien. Venga a dar clase, a preparar exámenes, a corregirlos (¡lo peor!), a rellenar una infinidad de papeles que nadie lee, ni aunque sean virtuales. Vamos, que tengo excusa por tardar tanto. O no.
Esta entrada sobre las palabras "raras" del arte cinematográfico no es para lucimiento personal, ni mucho menos, seguro que alguien me puede corregir porque seguro que me equivocaré. Lo cierto es que tenía ganas de hacerlo porque desde que empecé a leer sobre cine, desde mi primer Fotogramas (ya va por 21 años comprándolo) y los posteriores libros sobre cine que me he empapado, he aprendido una serie de tecnicismos o algo parecido que sirven para hablar de cine, pero que también despistan mucho al personal no versado.
Comenzamos:
¿Qué es un péplum? pues es una película largísima, donde salen los actores de Hollywood enseñando sus velludas piernas morenas, con el pelo peinado a lo romano, con inmaculadas túnicas ( a no ser que seas el malo de la historia) y virginales actrices de Hollywood poniendo cara de cordero degollado. Creo que nunca me han gustado, ya sea las que hablan sobre Nerón, Julio César, Cleopatra, Sansón como las que tratan otros temas bíblicos. No puedo con ellas.
¿Y una road movie? Vaya, éstas sí que me interesan, disfruto mucho con el viaje que narran, a través de muchos paisajes, polvorientas carreteras, casas y gasolineras en mitad de ninguna parte. Para el protagonista la excursión o huída se convierte en una travesía física y personal, comprendiendo algo sobre las profundiades de la vida. Que no es poco. Thelma y Lousie, Una historia verdadera, Pequeña Miss Sunshine son buenos ejemplos.
En cuanto al cine negro o noir, como dicen los franceses, no tengo mucho que contar, no tengo muchos conocimientos. Nunca me gustaron las pelis de gánsteres, en primer lugar porque eran muy violentas, esas ametralladoras usadas en la norteamérica de la Ley Seca, me daban escalofríos, también porque nunca había una historia de amor en la trama, y si la había, la mujer solía ser un "femme fatale", vamos, una víbora. Además, el protagonista era tan duro, duro (y feo, por qué no decirlo) que no me motivaba nada. Por eso ni Grant ni Cooper hicieron cine negro, se lo dejaban a James Cagney o Bogart (no bien parecidos). Me gustó "Al rojo vivo" , cuando Cagney grita antes que morir : ¡Estoy en la cima del mundo, mami! Son escenas que no se olvidan.
Y bueno, como esto va para largo...
TO BE CONTINUED
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