sábado, 13 de noviembre de 2010

QUERIDA ELVIRA:

Por fin he podido verte en persona y escucharte. Me hubiese gustado que vinieses sola, sin tu marido, "el santo", porque impone tanto respeto y seriedad que creo que te coarta.
Tú eres más espontánea y chispeante de lo que me pareciste esa tarde. Me imagino que tanto el escenario como el ambiente invitaban a una actitud más grave.
Sé que quieres huir de tu imagen desenfadada y algo susperficial, que dejen de preguntarte por Manolito Gafotas (a estas alturas ya sería un zangalitrón de veinte años) y por el Tinto de Verano. No huyas. Te queremos también así.
Me ha gustado tu nueva novela "seria", esa historia tan sincera e intensa entre una joven madre y su hijo. El que se sitúe en los mitificados años 80 no me parece demasiado relevante. La historia que me cuentas es intemporal, le puede pasar a una mujer de hoy.
Paso a paso te vas haciendo mayor escribiendo, el prestigio es difícil alcanzarlo, que te tomen en serio. Tranquila, es el público el que decide, el que gasta el dinero, y tú tienes público de sobra. Por favor, nunca repudies tu etapa juvenil como escritora, tus primeras novelas (me encantó "El otro barrio"), tus Manolitos, tus guiones (me quedo con "La primera noche de tu vida" y "El cielo abierto") y tus refrescantes artículos. Ellos forman parte de ti.
A ver si en otra ocasión coincidimos y charlamos de Nueva York, del mundo del cine y de los glamourosos, seguro que un día de estos que pases por Úbeda me encuentro contigo en la Ronda de Miradores.
Hasta entonces, un fuerte abrazo.